Análisis del agua

TDS y minerales en el agua: qué significan y para qué sirve saberlos

Publicado Actualizado

Si alguna vez has mirado la etiqueta de un agua embotellada o has buscado información sobre filtros de agua, habrás encontrado las siglas TDS. Son tres letras que generan mucha confusión: algunos las presentan como la medida definitiva de la calidad del agua, otros las ignoran por completo. La realidad es que los TDS son un indicador útil pero limitado, y entender qué significan ayuda a interpretar mejor la información sobre el agua que bebes.

La definición

Qué son los TDS (Total Dissolved Solids)

TDS son las siglas en inglés de Total Dissolved Solids, que en español se traduce como Sólidos Disueltos Totales o SDT. El concepto es sencillo: es la cantidad total de sustancias disueltas en el agua, expresada como la masa de esas sustancias por unidad de volumen de agua.

Para que algo esté "disuelto" en el agua, sus partículas deben ser tan pequeñas que pasen a través de un filtro de 2 micrómetros (0,002 mm). Si una sustancia tiene partículas más grandes, no es un sólido disuelto sino un sólido en suspensión, que se mediría por separado. En el agua corriente, prácticamente todo lo que no es H₂O puro podría considerarse parte del TDS: sales minerales, metales, aniones, cationes, materia orgánica disuelta y, en teoría, cualquier compuesto soluble.

Unidades de medida

El TDS se puede expresar en varias unidades que a veces generan confusión:

  • mg/L (miligramos por litro): La unidad más precisa y la que aparece en análisis de laboratorio y etiquetas de agua embotellada. Indica cuántos miligramos de sustancias disueltas hay en cada litro de agua.
  • ppm (partes por millón): Equivalente numérico a mg/L en agua. 1 ppm = 1 mg/L. Es la unidad que usan la mayoría de los medidores domésticos de TDS.
  • µS/cm (microsiemens por centímetro): Esta no mide directamente el TDS sino la conductividad eléctrica del agua. Como los iones disueltos conducen la electricidad, existe una correlación aproximada entre conductividad y TDS. La relación varía según la composición exacta del agua, pero una estimación común es que 1 µS/cm ≈ 0,5-0,7 ppm. Los medidores digitales baratos miden conductividad y la convierten a ppm usando un factor de conversión fijo.

Esta diferencia entre µS/cm y ppm es importante: cuando un medidor muestra "150 ppm", en realidad está midiendo conductividad y calculando el TDS aproximado mediante una fórmula. El resultado es una estimación razonablemente útil para el uso doméstico, aunque no tan precisa como un análisis de laboratorio que evapore el agua y pese el residuo seco.

La composición

Qué incluye el TDS: los minerales del agua

El TDS no distingue entre unas sustancias y otras: suma todo lo que está disuelto. En el agua natural (de grifo o embotellada) los componentes más habituales son:

Cationes (iones de carga positiva)

  • Calcio (Ca²⁺): Es el ion más abundante en la mayoría de las aguas duras españolas. Procede de la disolución de rocas calcáreas. Contribuye a la dureza del agua y forma los depósitos de cal.
  • Magnesio (Mg²⁺): También contribuye a la dureza. Junto con el calcio, el magnesio es un mineral esencial para el organismo. Las aguas con magnesio tienen un sabor ligeramente más amargo que las que solo tienen calcio.
  • Sodio (Na⁺): Presente en la mayoría de las aguas, en general en concentraciones bajas. El agua del mar tiene sodio muy elevado (esto es lo que la hace no potable). Los descalcificadores de intercambio iónico sustituyen calcio y magnesio por sodio, aumentando su concentración en el agua tratada.
  • Potasio (K⁺): Normalmente en concentraciones muy bajas en el agua potable. No suele ser relevante como fuente de potasio en la dieta.

Aniones (iones de carga negativa)

  • Bicarbonato (HCO₃⁻): El anión más abundante en aguas duras. Es el responsable de la alcalinidad del agua y tiene un papel clave en el sabor: los bicarbonatos altos aportan un toque "mineral" o alcalino. En el café, el bicarbonato neutraliza los ácidos de la extracción, lo que puede resultar en un sabor plano si está en exceso.
  • Sulfatos (SO₄²⁻): Presentes en diversas concentraciones según el origen del agua. En concentraciones muy altas tienen un ligero efecto laxante y aportan un sabor algo amargo o "yesoso".
  • Cloruros (Cl⁻): Diferente del cloro libre añadido en el tratamiento. Los cloruros son iones que existen de forma natural en el agua y contribuyen al sabor salino en concentraciones elevadas.
  • Nitratos (NO₃⁻): Presentes de forma natural pero frecuentemente elevados en zonas agrícolas por el uso de fertilizantes. La normativa española fija el límite máximo en 50 mg/L. Son especialmente relevantes para bebés menores de 6 meses.

Otros componentes

El TDS también puede incluir fluoruros, sílice, metales traza como hierro, manganeso o zinc, y compuestos orgánicos disueltos. En aguas de grifo tratadas, el cloro residual y sus subproductos también forman parte teóricamente del TDS, aunque en concentraciones muy pequeñas.

Las limitaciones

Por qué el TDS no lo dice todo sobre la calidad del agua

El error más común cuando se habla de TDS es equiparar TDS bajo con agua "pura" o TDS alto con agua "contaminada". Esta simplificación puede ser engañosa y tiene consecuencias prácticas.

Problema 1

TDS bajo no significa agua segura

Un agua con TDS de 20 ppm puede contener pesticidas, bacterias o metales pesados como arsénico o plomo que el medidor de TDS no detecta, porque no todos los contaminantes son iónicos o conductores. El TDS mide conductividad, no toxicidad. Un agua de lluvia recogida en zona industrial puede tener TDS bajo y estar contaminada con compuestos orgánicos.

Problema 2

TDS alto no significa agua peligrosa

El agua de mar tiene un TDS de unos 35.000 ppm y es incompatible con la vida humana, pero el agua de Solán de Cabras tiene TDS de unos 260 ppm y es perfectamente saludable. El agua mineral de Salinas con TDS alto (más de 1.000 ppm en algunas fuentes) se consume por tradición. La composición importa más que el número total.

Problema 3

El TDS no distingue entre minerales

Un agua con TDS de 300 ppm puede ser rica en bicarbonatos saludables o en sulfatos de sabor desagradable, o tener sodio elevado por descalcificación. El número en sí no permite saber qué minerales están presentes ni en qué proporciones. Solo un análisis completo o la etiqueta de composición detallada aportan esa información.

Los rangos

Rangos de TDS: qué significan en la práctica

Rango de TDS Categoría Características típicas Ejemplos
0–50 ppm Muy bajo / casi desmineralizado Agua prácticamente sin minerales. Sabor insípido o ligeramente ácido. No recomendada para beber de forma habitual según la OMS. Agua destilada, agua de ósmosis inversa sin remineralizar, agua de lluvia
50–150 ppm Bajo Agua blanda o muy blanda. Sabor suave. Buena para café de filtro y preparaciones que requieren agua blanda. Bezoya (~25 ppm), agua del norte de España, Fonter
150–300 ppm Medio Equilibrio razonable de minerales. Agradable para beber. Dentro del rango recomendado por OMS y normativa española. Font Vella (~180 ppm), agua de grifo de muchas ciudades españolas
300–600 ppm Alto Agua dura. Depósitos de cal visibles. Puede percibirse como "pesada". Solán de Cabras (~260 ppm está en el límite inferior de este rango). Agua de grifo de Madrid (~300 ppm), Valencia, Barcelona (según zona)
Más de 600 ppm Muy alto Agua muy dura o con minerales muy elevados. Puede tener sabor salado, amargo o mineral pronunciado. Límite máximo indicativo de la OMS para palatabilidad. Agua de grifo de Alicante, Murcia o algunas zonas de Canarias; algunas aguas minerales medicinales

TDS ideal para beber según la OMS y la normativa española

La OMS no establece un límite máximo de TDS por motivos de salud, pero sí señala que las aguas con TDS superior a 1.000 mg/L pueden resultar inaceptables para muchos consumidores por razones organolépticas. Para palatabilidad, considera óptimo el rango de 100 a 300 mg/L. El Real Decreto 3/2023 español tampoco fija un límite máximo de TDS total, pero sí regula los parámetros individuales que lo componen (calcio, magnesio, sodio, nitratos, etc.) con sus respectivos valores paramétricos.

Café y bebidas

TDS ideal para café y otras bebidas calientes

En el mundo del café de especialidad, la composición del agua es uno de los factores que más influye en el sabor de la taza. La Specialty Coffee Association (SCA) ha publicado guías de calidad del agua para café que especifican rangos ideales:

  • TDS total: entre 75 y 250 mg/L, con un objetivo de 150 mg/L.
  • Dureza total (calcio y magnesio): entre 50 y 175 mg/L.
  • Alcalinidad (bicarbonatos): entre 40 y 75 mg/L. Los bicarbonatos elevados neutralizan los ácidos del café, aplanando el sabor. Los bicarbonatos muy bajos hacen el sabor excesivamente ácido.
  • pH: entre 6,5 y 7,5.

El magnesio, en particular, tiene una afinidad especial por los compuestos aromáticos del café y contribuye a una extracción más rica y compleja. Por eso algunos baristas de especialidad añaden pequeñas cantidades de sales de magnesio al agua desmineralizada para conseguir el perfil ideal.

Para el té, los parámetros son similares aunque algo más permisivos. Los bicarbonatos altos son también problemáticos para el té, ya que reducen la infusión de polifenoles y pueden enturbiarlo al enfriar.

Medición en casa

Cómo medir el TDS en casa

Medir el TDS del agua en casa es sencillo y económico. Los medidores de TDS digitales son pequeños dispositivos del tamaño de un bolígrafo que se sumergen en el agua y dan una lectura en segundos.

Cómo funciona el medidor

El medidor aplica una pequeña corriente eléctrica entre dos electrodos y mide la resistencia (o su inversa, la conductividad) del agua. Cuantos más iones haya disueltos, mejor conduce la electricidad y mayor es la conductividad. El aparato convierte esa conductividad en una cifra de TDS usando un factor de conversión estándar (generalmente 0,5). El resultado es una aproximación útil para comparaciones y seguimiento, no una medición analítica precisa.

Instrucciones básicas de uso

Se sumerge el extremo del medidor en el agua (no más allá de la línea de inmersión marcada en el dispositivo), se agita suavemente para eliminar burbujas y se espera unos segundos hasta que la lectura se estabilice. La temperatura del agua afecta a la conductividad, por lo que los medidores de mejor calidad incluyen compensación de temperatura automática (ATC). Sin compensación, la misma agua a 20 °C puede dar lecturas distintas que a 10 °C.

Coste

Los medidores básicos cuestan entre 8 y 15 euros en plataformas de venta online o en tiendas de acuariofilia. Para uso doméstico de seguimiento y comparación son perfectamente válidos. Para análisis precisos o aplicaciones profesionales (cafetería, laboratorio) se requieren equipos calibrados o análisis de laboratorio.

Referencia

TDS del agua embotellada española más conocida

Las etiquetas de las aguas embotelladas en España incluyen la composición mineralógica, que permite estimar el TDS sumando los principales iones. Los valores siguientes proceden de las etiquetas oficiales de cada marca y son orientativos, ya que la composición puede variar ligeramente entre fuentes o años.

Marca TDS aproximado Dureza Bicarbonatos Característica principal
Bezoya ~25 ppm Muy blanda ~7 mg/L Una de las aguas más blandas disponibles comercialmente en España. Muy baja mineralización. Sabor muy suave.
Font Vella ~180 ppm Semidura ~100 mg/L Mineralización media. Equilibrada en calcio, magnesio y bicarbonatos. Una de las más vendidas en España.
Solán de Cabras ~260 ppm Dura ~158 mg/L Alta en bicarbonatos. Sabor mineral pronunciado. Alta alcalinidad. Popular en hostelería y restauración.
Lanjarón ~200 ppm Semidura ~110 mg/L Agua de mineralización media de la sierra de Granada. Equilibrada y de sabor agradable.
Agua de Veri ~70 ppm Muy blanda ~25 mg/L Muy baja mineralización, procedente de los Pirineos. Ideal para dietas bajas en sodio y para preparar café.

Estos datos ilustran la enorme variedad de aguas embotelladas disponibles. Para beber sola, la elección es fundamentalmente de gusto personal. Para usos específicos como el café o preparaciones médicas, la composición detallada sí importa.

Revisado por el Equipo editorial de Hablemos del Agua · Actualizado: junio 2026

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