El tratamiento
Las fases del proceso de potabilización
Una planta potabilizadora, técnicamente llamada ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable), aplica una secuencia de procesos físicos, químicos y biológicos para transformar el agua captada en agua apta para el consumo humano. Las fases varían según el origen del agua y el nivel de tratamiento necesario, pero el esquema básico es el siguiente.
1. Captación
El agua se extrae del embalse, río o acuífero mediante bombas o por gravedad. En la toma ya suele existir una primera pantalla o reja que retiene elementos grandes: ramas, hojas, plásticos, peces. Esta fase se denomina a veces pretratamiento mecánico.
2. Desbaste y tamizado
El agua pasa por rejas de mayor y menor separación (desbaste grueso y fino) que eliminan partículas sólidas de tamaño milimétrico. En plantas modernas existe un tamizado adicional que retiene partículas de incluso décimas de milímetro. El objetivo es evitar que los sólidos más gruesos lleguen a las fases químicas del tratamiento, donde interferirían con la eficacia de los reactivos.
3. Coagulación y floculación
Esta es una de las etapas clave. Se añaden al agua sustancias coagulantes, habitualmente sales de aluminio (sulfato de aluminio) o cloruro férrico, que neutralizan la carga eléctrica de las partículas coloidales muy pequeñas en suspensión. Al perder esa carga, las partículas se agregan entre sí formando flóculos, que son acúmulos más grandes y pesados. La floculación se favorece con una agitación suave y controlada que facilita el contacto entre partículas sin romper los flóculos ya formados. La dosificación exacta de coagulante depende de la turbidez del agua en cada momento.
4. Decantación o sedimentación
El agua entra en grandes depósitos llamados decantadores o clarificadores, donde la velocidad del flujo se reduce drásticamente. Los flóculos formados en la etapa anterior, ahora pesados, se depositan en el fondo por gravedad. El resultado es una masa de lodos en el fondo (que se extrae periódicamente) y un agua considerablemente más clara en la parte superior. La eficiencia de esta etapa puede superar el 95 % en la eliminación de turbidez.
5. Filtración
El agua clarificada pasa por filtros de arena de cuarzo, antracita o una combinación de ambos, dispuestos en capas. La filtración retiene las partículas que no se han sedimentado, así como parte de la materia orgánica y algunos microorganismos. Los filtros se regeneran periódicamente mediante lavado a contracorriente. En plantas más modernas existen también filtros de carbón activado granular (CAG) que adsorben compuestos orgánicos, pesticidas y sustancias que generan mal olor y sabor. Algunas plantas incorporan además ultrafiltración con membranas.
6. Desinfección
Es la etapa final y la más visible para el consumidor. El objetivo es eliminar o inactivar los microorganismos patógenos (bacterias, virus, protozoos) que puedan haber sobrevivido a las etapas anteriores, y mantener un residuo desinfectante en la red de distribución para que el agua llegue segura hasta el último grifo. En España el desinfectante más utilizado es el cloro, en forma de hipoclorito sódico o gas cloro. Algunas plantas utilizan también ozono (muy eficaz pero sin residual) o radiación ultravioleta antes de añadir el cloro residual.