Escenario 1
Agua de tu zona con nitratos elevados
En zonas agrícolas de España (Murcia, Castilla-La Mancha, Navarra, partes de Andalucía) el agua puede superar los 25 mg/L de nitratos de forma habitual o estacional. Puedes consultar los datos de tu municipio en el SINAC (Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo). Si superas ese umbral, la única solución doméstica eficaz es la ósmosis inversa. Las jarras filtrantes estándar no sirven para nitratos.
Escenario 2
Edificio construido antes de 1980
Las soldaduras con plomo eran habituales hasta bien entrados los años 80. Si vives en un edificio antiguo y no tienes acceso a los informes de la comunidad sobre el estado de las tuberías, lo más prudente es usar un filtro certificado para reducción de plomo (busca la certificación NSF/ANSI 53) o directamente ósmosis inversa. El plomo no tiene umbral seguro para bebés: pequeñas cantidades continuadas afectan al desarrollo neurológico.
Escenario 3
Agua que huele a cloro pero los nitratos son bajos
En muchas ciudades españolas el agua tiene un olor perceptible a cloro (especialmente en verano). Si los nitratos están por debajo de 10 mg/L y las tuberías son modernas, una jarra filtrante con carbono activo es suficiente para preparar biberones. Mejora el sabor y reduce el cloro y sus subproductos. No necesitas invertir en ósmosis para este caso.
Escenario 4
Agua de pozo o captación privada
Si el agua no procede de la red municipal sino de un pozo privado, la situación cambia radicalmente. Esta agua no está sometida a los controles periódicos de calidad y puede contener nitratos, bacterias, pesticidas o metales en concentraciones imprevisibles. En este caso, para cualquier uso con bebés, se necesita un análisis completo del agua y, habitualmente, un sistema de ósmosis inversa más desinfección UV.